EL SEGUNDO RETO DE CHRISTIAN SILVA EN LA TITAN

22 octubre 2020 - 16:30

Christian Silva será el primer ciclista amputado que participará en la Titan Desert con una Fat Bike, la bici de las ruedas gordas.

Perdió el brazo izquierdo por culpa de un accidente laboral cuando solo contaba con 18 años. Pero con fuerza de voluntad y amor a la bici, se ha convertido en todo un titán -ya completó la prueba en 2018- que no se cansa de ponerse retos. Su objetivo ahora es finalizar con una Fat Bike y dar el mensaje de que “puedes hacer la Titan aunque tengas una discapacidad”.

Más difícil todavía
Completar la Titan con una Fat Bike es el nuevo reto de Christian Silva, a quien le falta el brazo por encima del codo y lleva una prótesis. Una tarea más complicada que con una Mountain Bike convencional, ya que el impacto de las ruedas es mayor. “Todo impacto en la rueda repercute más en el muñón porque la ruedas de la Fat Bike son más anchas”. Y no solo eso. Girar este tipo de bici y controlar la dirección es más incómodo en su situación.

Cuando ese impacto ocurre, nota como ese calambre desagradable cuando das con el codo en una esquina de una mesa o una silla. “Ese chispazo es lo primero que siento cuando impacto con el suelo. Y luego el impacto contra el encaje de la prótesis. Me he acostumbrado a ese dolor, que está latente cuando monto en bici”.

Habitualmente, compite en ciclismo adaptado de carretera. El velódromo lo lleva muy bien porque no hay nada en el pavimento, pero en carretera ya es diferente: un badén, un bache o una piedra le repercuten porque no cuenta con ninguna amortiguación. ¡Imagínense lo que le espera en Almería!

Se enamoró de la Fat Bike en la Titan 2018 gracias a Josef Ajram
Siempre ha sido seguidor de Josef Ajram, podio en la primera edición de la Titan Desert. Y cuando le vio en la Titan 2018 a lomos de una Fat Bike no pudo resistir la tentación. “La cogí con mis manos y me impactó. Era muy ligera, pesaba menos que mi bici y me picó la curiosidad. Empezamos a hablar. Y la quería probar. Josef me envió una de sus bicis y empecé a salir con ella”.

Sufrió de lo lindo para poder terminar la Titan 2018 y, de este modo, convertirse en Titán. Tiene un secreto para superar sus retos: entrenar mucho para ponerse en las peores situaciones y así disfrutar más de la experiencia,
“Mi primera Titan superó todas mis expectativas”, recuerda con cariño Silva. “Fue dura pero muy divertida. No fue necesario que el fisio me tocara las piernas de lo que me dolían los brazos. El aire me pasó factura. Se me juntaban las escapulas de la espalda de la tensión contra el viento”. Y lanza una observación interesante: “Si yo llego a meta es un aliciente más para que lo demás lleguen también”. En 2020 buscará la línea de llegada defendiendo los colores del equipo Caminando por Aitana, una asociación enfocada al síndrome de Angelman.

Vencer a la fatiga muscular
Uno de sus peores enemigos será la fatiga muscular. Todo lo hace con la derecha y lo lleva todo en la maneta derecha: Frenos, piñones, platos... De este modo siempre utiliza el mismo brazo y se le carga el hombro. Pero con entreno y perseverancia llegará a la salida de Almería del próximo 2 de noviembre con los deberes hechos para que el placer derrote al sufrimiento.

Por cierto, Silva reside en Torrejón de Ardoz, aunque nació en O Rosal (Pontevedra). Vino a recuperarse a Madrid, donde encontró trabajo...y el amor de su vida. En el mismo hospital su actual pareja estaba haciendo la rehabilitación por un tema menor. Y en marzo de 2021 serán papas…¿de un futuro titán?

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