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CLAUDIO FERREIRO: “DESPUÉS DE LA TITAN VUELVO A CASA NUEVO”

Garmin Titan Desert 2021 | | >
29 marzo 2021 - 15:56

12 ediciones y 6.968 kilómetros contemplan a Claudio Ferreiro, que ostenta la categoría de Titan Legend Platinum . Con él abrimos una serie de entrevistas a los integrantes del selecto club de los Titan Legend (más de 3.500 kilómetros recorridos). Queremos conocerles más porque les admiramos y merecen nuestro reconocimiento.

¿Qué significa para ti ser Titan Legend?
Como me dijo Juan Porcar, “has entrado en un club muy exclusivo”. Para mi ser Titan Legend es un reconocimiento al esfuerzo en todos los sentidos. El poder ser finisher de 12 Titans significa horas robadas a la familia, al trabajo, a los amigos. Y que ese reconocimiento te lo valore la organización me parece un gran aliciente.

¿Qué te parecen las ventajas que tienes como Titan Legend?
Me parecen fantásticas, son esos detalles que te hacen querer volver.

¿Qué le dirías a esa persona a la que solo le queda 1.000 kms para ser Legend?
Que no tenga ninguna duda: a parte de las ventajas que tienes, es un reto más a parte de la carrera, y la Titan es un reto constante. Tener el título de Legend en la Titan es un honor.

Eres Titan Legend Platinum (más de 5.000 kilómetros recorridos). ¿Aspiras a convertirte en Titan Legend Diamond?
Por supuesto, y a todas las categorías que vengan…

¿Qué opinas sobre la cena tras la penúltima etapa entre Legends?
Es la cena de una gran familia, en la que además de compartir aventuras nos dejan aportar ideas de cómo mejorar la Titan. Valoro mucho que cuenten con nosotros y nos escuchen.

El mejor amigo que has hecho en el desierto.
Es uno de los puntos que más me llenan de la Titan: la amistad. La verdad es que he tenido la gran suerte de hacer muy buenos amigos en cada edición. No sé si es porque en los momentos más críticos afloran los sentimientos a flor de piel, pero se generan amistades muy potentes.

Una anécdota vivida.
Anécdotas tengo muchísimas, pero tengo grabado un momento que no olvidaré nunca. En la Titan 2016, me habían regalado para mi cumpleaños una Fat AjramBike que estrené en la titan, justo lo que no hay que hacer nunca, estrenar algo en competición pero… Era la Titan que se celebraba en la “pequeña Suiza Marroquí”, es decir unas primeras etapas de montaña durísimas, vaya, ideal para Fat. Pero llegó el día de la etapa de navegación y cruce de dunas, salíamos del campamento y nos dirigimos a cruzar las dunas de Merzouga por la parte sur. Me aparté del rio de participantes y me di cuenta que estaba rodando solo, sin poner un pie en la arena y sin parar de adelantar a compañeros. Tuve esa sensación de estar flotando a cámara lenta, era super feliz, y llegué al CP1. Los responsables del CP me gritaron “¡Corre que vas 4º a un minuto del primero!”. Me paré y les dije. “¿Sabéis lo que estáis diciendo?” y volvieron al ataque “¡Venga que los tienes aquí delante!”. Tuve tal subidón que aún hoy me suben las pulsaciones pensando en ese momento. Además, tuve muchísima suerte porque, en ese momento de gloria, había un cazador de momentos, el gran Horacio Cabilla, que lo inmortalizó Posiblemente una de las fotos más bonitas que me han hecho en mi vida.

¿Bici rígida o doble suspensión?
Está claro que la bici ideal para la Titan es una doble, pero yo sin ninguna duda voy en FAT. Desde que descubrí este tipo de bici, para mí la Titan entró en otra dimensión. No os puedo describir lo que se siente surfeando las dunas, es algo que hay que vivir.

¿Navegación o track?
Sin duda navegación, además creo que la carrera debería especializarse cada vez más hacia esta modalidad.

¿Dunas o montañas?
Me gustan mucho las dunas, pero la Titan puede combinar todo tipo de paisajes. Hemos pasado por puertos de montaña con aspecto lunar increíbles, por cañones de película, pasos interminables a altas temperaturas (45º-48º) y ríos secos rompe piernas. Todos estos paisajes y muchos más son los que hacen que sea una carrera que te engancha.

¿Noche en campamento o en hotel?
Creo que no entendería una Titan de hotel, ese punto de aventura en la naturaleza que nos ofrecen los campamentos con haimas es fundamental.
El poderte juntar en el campamento al finalizar cada etapa a contar batallitas con todos los participantes, ya sean pros o amateurs, genera un super ambiente en el que todos somos iguales y esa sensación es maravillosa.

Una vez dijiste que la Titan es tu santa terapia. ¿Lo puedes explicar?
Para mí la Titan es de esas fechas en el calendario inamovibles como la Navidad, Semana Santa, etc… Es esa semana en la que dejo la mente en blanco y solo me dedico a ‘Navegar’ en bici y mentalmente. La verdad es que vuelvo a casa nuevo.

Te caracterizas por ser un gran compañero. ¿Has ayudado más veces o te han ayudado más a ti en la Titan?
Recuerdo en el 2008, nos presentamos Francisco Rubio y Javier Diaz a la presentación de la Titan, en la que hablaban del “Espíritu Titan” y pensé: ¿de que estarán hablando?... En la primera edición lo entendí. La cuestión es que en los vagones traseros de la carrera, que es donde suelo rodar, es pura supervivencia, y para mí es una gran motivación poder ayudar a compañer@s a cumplir el sueño de ser finisher. Me da más satisfacción poder ayudar, que la posibilidad de ganar una Titan, de eso estoy seguro.

De las 12 ediciones en las que has participado, ¿de cuál guardas mejores recuerdos?
Es muy difícil valorar las 12 ediciones porque todas me han aportado grandes recuerdos y lo curioso es que después de terminar cada una de ellas, prometo no volver (se ríe). Sin duda la primera, en 2009, fue la más impactante y la que me enganchó. También las ediciones de 2015 y 2019 porque pudimos participar muchos de los integrantes de nuestro equipo, los Limoncello’s.

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